Por Manuel Marques, Editor Jefe en BlinkEdTech.

Las nuevas tecnologías aplicadas a la educación (EdTech, en inglés) han evolucionado a un ritmo muy alto en los últimos años, lo que ha generado un intenso debate entre profesores, padres, alumnos y resto de implicados en el sector educativo a nivel mundial.

La publicación este verano del informe PISA – “Alumnos, ordenadores y aprendizaje”, elaborado por la OCDE y en el cuál se reflexionaba sobre la inversión en TIC frente a los resultados académicos obtenidos, ha reabierto el debate: “ordenadores en clase, ¿sì o no?”.

“[La] tecnología por sí sola no va a mejorar los resultados para nuestros estudiantes (…), sin un gran educador en el aula, un PC no es más que un pisapapeles caro”.

Sin embargo, en un momento en el que varios analistas de la industria esperan una tasa de crecimiento anual del mercado de la tecnología educativa de doble dígitos hasta 2020 – con ingresos a nivel global que se espera alcancen los 160 mil millones de euros – y cuando es ampliamente reconocido que la tecnología se presenta como la más eficaz herramienta para disminuir la brecha educativa entre países en diferentes fases de desarrollo, quizás el tema de debate adecuado sería: “ordenadores en el aula ¿cómo?”.

En este sentido, el papel del profesor gana una relevancia aún mayor y la formación del profesorado en la utilización de herramientas digitales es el próximo gran reto, y, de hecho, una prioridad, tanto para los centros educativos que ya han invertido en soluciones tecnológicas en sus entornos de enseñanza, como para aquellos que se plantean implementar un proyecto digital.

digital_education3En una reciente entrevista con Educación 3.0, Gonzalo Baranda, director general de Blinklearning, ilustraba esta idea:

“La tecnología tiene que hacer la vida más fácil a los profesores”… ” Pensamos que es un complemento que [les] dota de nuevos instrumentos para mejorar el aprendizaje de los estudiantes. Sin embargo, es necesario que el docente establezca cómo y cuándo se utiliza”.

El pasado mes de junio, en una encuesta dirigida a profesores de 340 centros educativos españoles realizada por Blinklearning, fueron justo los profesores señalando la necesidad de más formación – 68% de los encuestados lo han identificado como el principal reto a que se enfrentan los colegios.

En septiembre, Chad A. Stevens, profesor y actual directivo de un colegio en EEUU, defendia en la revista estadounidense EdTech K12 que “[la] tecnología por sí sola no va a mejorar los resultados para nuestros estudiantes. (…) sin un gran educador en el aula, un PC no es más que un pisapapeles caro”.

“La buena noticia es que muchos distritos escolares en Estados Unidos están adoptando estas complejidades tecnológicas con un nivel elevado de planificación sistémica y un verdadero enfoque en el “por qué” de estas innovaciones cuando se trata de mejorar los resultados educativos”, añade. “La tecnología es sólo una faceta de la concepción global de un programa educativo.

Para que no se convierta en ese “pisapapeles caro”, tocará a todos los agentes educativos involucrarse en el proceso y contribuir a que los alumnos puedan sacar lo máximo partido de las tecnologías disponibles.

Para que no se convierta en ese “pisapapeles caro”, toca a todos los agentes educativos involucrarse en el proceso y contribuir a que los alumnos puedan sacar el máximo partido de las tecnologías disponibles. La clave del éxito, sin embargo, y como siempre lo ha sido antes con cualquier nueva herramienta, sigue residiendo en el talento del profesor.

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