Por José Victor Valdés Álvarez, profesor licenciado en química.

Todas las personas son iguales pero no todas necesitan las mismas cosas.
Esta ha sido y es la norma que he seguido siempre, en estos ya 23 años de docencia. Siempre he huido de impartir clase para el/la alumno/a medio. Hay que ser serio y reconocer que hace 20 años intentar salir de ese propósito era algo imposible, no había medios para poder atender a la individualidad de las personas que forman un grupo-clase con su problemática y su dinámica interna.

Durante todos esos años tuve que resignarme a perder alumnos durante un curso, esos alumnos que al final del curso no superaban la materia que sabías que necesitaban una atención especial, una adecuación de los objetivos a su capacidad o madurez intelectual, pero a los que no podías llegar porque tú eres uno y ellos son muchos. Este es un tema al que dediqué mucho tiempo.

Hace 20 años no había medios para atender a la individualidad de las personas que forman un grupo-clase con su problemática y su dinámica interna

Con el paso de los años y el avance de las TIC, se abrió una nueva posibilidad: Internet, el uso de ordenadores, la aparición de los smartphones, etc.

El teléfono móvil como herramienta dentro del aula

Sin embargo, la tecnología dentro del aula aún presenta algunos aspectos a mejorar:

  • Internet no siempre funciona.
  • Los ordenadores no siempre funcionan.
  • Cuando los alumnos se conectan a la red no siempre puedes controlar por dónde navegan.

Todos estos problemas se solucionan con la aparición de los smartphones, que son ordenadores de mano, como en su tiempo las PDAs.

Teniendo en cuenta todo lo anterior surge el proyecto del uso de dispositivos móviles. Su diseño trata de resolver los problemas detectados:

  • Como se conectan a un servidor que está en tu ordenador y este no tiene salida a la red, sabes por donde navegan.
  • Como utilizan sus móviles, estos siempre funcionan.
  • La red WiFi siempre funciona porque tu llevas tu propio router que es el que genera la red.

El uso de estos dispositivos produce que hay que adecuar a sus características el proceso educativo, me explico:

  • Su pantalla es limitada, hay que generar unos contenidos que se adapten a cualquier pantalla.
  • No reproducen algunos tipos de archivos como flash, avi, etc.
  • No se puede instalar ninguna app en ellos porque el/la alumno/a no quiere que “manipules” su móvil que es algo personal e intransferible

Todo esto implica que todo aquello que tu generas para interaccionar con el alumnado tiene que ser desde el servidor de tu ordenador, por ello tienes que utilizar el lenguaje html, ¡que bendición es el html5!, y un sin fin de adaptaciones que salen fuera de la extensión de este artículo y que por si mismos ocuparían un par de artículos más.

5 cursos usando el móvil en clase

Yo soy una persona de una generación que no conoció los ordenadores hasta una edad bastante avanzada, con 30 años estrené mi primer ordenador, no estudié un lenguaje de programación, soy autodidacta, quiero decir que he implementado soluciones a los problemas que me fueron surgiendo, soluciones que para mi fueron un gran salto adelante pero que para una persona con conocimientos de informática le pueden parecer triviales.

uso del smartphone en clase

Durante todo este proceso, durante cada curso, se fueron modificando las actividades, adaptándose a las capacidades del alumnado, teniendo siempre como objetivo la individualización y personalización del proceso educativo. Después de cinco cursos, estas son mis conclusiones:

1-Con este sistema se consigue atender la individualidad de cada alumno, diseñas actividades adaptadas a los intereses y necesidades de esa persona, actividades que puedes ir modificando pues no dejan de ser un archivo html.

2-El alumnado es el que construye su conocimiento, cada persona va a su ritmo, siguiendo las pautas que tú has diseñado.

Se modifican las actividades para adaptarlas a las necesidades de cada alumno

3-El alumnado deja de ser un agente pasivo que absorbe tus conocimientos: ahora es un agente activo que sabe lo que tiene que hacer y lo que se espera de él, porque tú sabes exactamente cuantas actividades ha realizado y cómo va.

4-EL profesor pasa a ser un agente que va de grupo en grupo resolviendo, contestando, animando, proponiendo, dinamizando, etc., el proceso de aprendizaje. Esto implica que pasas de un modelo en el que tú tienes control absoluto a otro donde estas abierto a cualquier acontecimiento (dudas imprevistas, actividades que no se saben hacer, etc). Como cada grupo va a su ritmo, tienes que estar preparado para cualquier cuestión de los diferentes temas que en ese momento se estén trabajando.

El alumno sabe qué debe hacer y qué se espera de él y el profesor sabe lo que necesita el alumno

Para hacernos una idea, si alguien en un momento determinado abriese la puerta del aula, tendría dificultades para saber donde se encuentra el profesor porque lo más probable es que esté al lado de un grupo, resolviendo una cuestión y no al lado del encerado, en su tarima o sentado en su mesa.

5-El encerado, la mesa del profesor, la tarima dejan de ser el centro de la clase, son superfluos salvo en contadas ocasiones que haya que tratar un tema que sea común a todo el grupo.


José Victor Valdés Álvarez, licenciado en Química, usuario de Software Libre, profesor desde 1994, ha trabajado en diferentes entornos, tanto rurales como urbanos y en diferentes Comunidades Autónomas, ha desempeñado diferentes cargos: Jefe de Departamento, Tutor de alumnos/as, Jefe de Estudios, Director del Sistema de Calidad de un Instituto, responsable de Nuevas Tecnologías, etc. Su principal objetivo en educación es la atención a la diversidad del alumnado.


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