Miguel García, colaborador de BlinkEdTech

#realinfluencers

Charlotte, Carolina del Norte (Estados Unidos), es una de las ciudades con mayores tasas de abandono escolar de todo el estado, donde las circunstancias parecen alinearse en contra del éxito académico de los más jóvenes y cada día más pierden el hambre de aprender y de mejorar su vida a través de los estudios. Allí un profesor lucha contra viento y marea con una única misión: despertar el entusiasmo de sus alumnos por ir a la escuela.

Barry White Jr., profesor de quinto año de la escuela Ashley Park, ha copado las redes sociales en las últimas semanas con la iniciativa que tomó de grabar el saludo personalizado con el que recibe cada mañana a todos sus estudiantes. Lo que aparentemente podría parecer un vídeo viral más para las redes se ha convertido en un verdadero símbolo de una forma de entender la docencia. Con este simple gesto, White procura dar a cada alumno un trato único y personal, adaptando el saludo a la personalidad de cada uno de los niños y regalándoles un momento de comunión con su profesor antes de empezar la clase.

“Cuando los niños saben que sus maestros se preocupan, ellos son atentos, comprometidos y se motivan a tener éxito”

Meaghan Loftus

Un simple gesto que cambia las cosas

Todo empezó como una broma de recreo, donde Mr. White jugaba con algunos de sus alumnos y practicaba estos excéntricos saludos que tanto divierten a los más pequeños. Sin embargo, al ver el potencial de atracción que tenían y la forma en la que los niños se implicaban, decidió trasladarlo al aula para practicarlo cada mañana antes de entrar a clase.

“El componente más crítico con tus alumnos es la relación que tienes con ellos, la armonía que logres al comunicarte, porque algunas veces esa relación puede ser subestimada o pasarse por alto”

Barry White Jr.

La verdadera importancia de este ritual que los alumnos de Ashley Park siguen cada mañana se encuentra en la oportunidad de atraer su atención, y así poder comunicar lo que realmente importa: hacer sentir a cada alumno una persona única y especial, que merece esa atención por parte de su profesor.

En palabras de la directora del centro, Meaghan Loftus, “cuando los niños saben que sus maestros se preocupan, ellos son atentos, comprometidos y se motivan a tener éxito”. Y es que, en un entorno donde los niños no lo tienen nada fácil, con situaciones familiares complicadas y grandes déficit de atención, este profesor ha conseguido revertir la situación prestando un momento de atención a cada alumno.


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